Asperitas

Si me mirasen desde abajo, sería un mar enfurecido. Caóticamente organizado. Hipnótico. Pero si yo dejara que se adentrasen en mis aguas, verían que al final el cuerpo siempre se aclimata. Que soy un infinito de oleadas envolventes y fuertes (pero nunca ásperas), que se confunden y se mezclan con ritmo y devoción, esperando que la luna nueva me calme o mejor, que alguien suficientemente valiente me navegue y me domine. Verían que Asperitas siempre dependiendo de quien la contemple, es océano de fuego, o es aire y agua.

Comentarios