Se disuelve mi insolencia,
Al respirar el rigor de tu arrebato.
Cuando avanza el castigo
Y se incrementan los asaltos,
Siento primero como la piel se deshoja,
Como la carne se corrompe.
Cuando brote la sangre tibia, acaso
¿Te alimentarás de ese desvío?
Sin pensarlo tus labios beben de este cáliz.
Mi fluido de sal y hierro se escurre por tus dientes.
Ahora conocés mis secretos.
Y que mi humanidad sabe a flores marchitas y a vino.
Escucho como chupás cada uno de tus dedos,
Como si fuera la última cena.
Pienso que ya nada te detiene.
Seguís rompiendo mi orgullo,
Con tu ira de macho cabrío.
Nutriéndote de mi existencia,
Y de los excesos que me desangran.
Me vuelvo sobre mis hombros.
Solo puedo mirarte extasiada.
El placer y el dolor me tienen hipnotizada.
No me importa como termine todo esto.
Solo sé que quiero vivir para contarlo.
Sé que yo también quiero tu sangre,
Tu semen, tus huesos y tu carne.
Desmembrar tu nombre con toda mi fuerza.
Quiero atragantarme con todos tus secretos.
Quiero un amor caníbal.
Comentarios
Publicar un comentario