Se precipita un fuego despiadado hacia mi pecho,
Como una fuente dormida que brota desesperada,
Como la lava enardecida, cubriendo el declive.
Confundido con el sudor caliente, brilla incandescente,
Ardiendo sobre mi piel ya incendiada.


Me veo en el piso de rodillas.
Desde arriba alguien me mira fijo
Buscando algún sonido cuando solo quedan muecas.
Dejo caer mi cabeza y pronto ceden mis ojos.
Estoy rendida y sigo ardiendo.

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